Mostrando entradas con la etiqueta DC 70s. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DC 70s. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de febrero de 2016

MENOS ES MÁS, UNA HISTORIA DEL HÉROE ATÓMICO (PARTE 6)

Por Rich Morrissey para Amazing Heroes 28 (1983). Traducido por Félix Frog2000. Parte 1parte 2parte 3parte 4, parte 5.

ALTIBAJOS

Desafortunadamente, el regreso de Fox duró tan solo dos números y las historias aparecidas en Atom & Hawkman #41 serían las últimas. A Bob Kanigher le dieron otra oportunidad en una serie de Hawkman (y esta vez tendría más éxito con su versión resucitada de un villano que había combatido en una ocasión con el primer Hawkman, el apodado The Gentleman Ghost), mientras que las historias de Atom fueron confiadas al hombre que ya había estado llevando al personaje en una nueva dirección en la serie de la Liga de la Justicia, Denny O´Neil. El autor era un antiguo asistente de la editorial Marvel que había pasado brevemente por la Charlton y luego había desembarcado en DC. O´Neil intentó llevar a cabo nuevos experimentos con la caracterización de los personajes en la JLA, y en un principio veía a The Atom como una especie de "pequeño hombre con un complejo de inferioridad". Al intentar presentar algunos rasgos para el personaje que había ideado y después de reexaminar con mayor profundidad lo que había hecho anteriormente Fox (el creador de Atom), O'Neil se vio obligado a modificar su concepción original, y al hacerlo introdujo una nueva faceta en la personalidad de Ray Palmer que no era incompatible con la forma de actuar y de ser del protagonista.
Los inesperados cambios de humor de Ray fueron vistos como el resultado de las presiones a las que estaba sometido en su vida académica, en donde -finalmente- había tenido que abandonar la pura investigación en favor de una programación laboral más estructurada. La carrera de Atom se volvió más importante que nunca como un medio de liberar sus ocasionales frustraciones: ("para un instructor de gimnasia, pelear igual no es demasiado adecuado, pero para los superhéroes no solamente es lo más adecuado, ¡sino que es lo que se espera de ellos!") Y cuando no había convenientes ladrones a su alrededor, Atom visitaba un universo subatómico y luchaba contra un monstruo indestructible que no podía sentir dolor. Por desgracia, "Clyde" se enfrentó a The Atom por última vez cuando un científico criminal de su universo intentó seguir al personaje hasta la Tierra. Aparte de pequeños retazos como este, las historias que escribió O'Neil para Atom no fueron particularmente bien recibidas. Incluso en 1969, la política progresista de O'Neil tuvo cierta influencia en algunas de sus historias (una influencia que alcanzaría su punto máximo en su clásica etapa en Green Lantern / Green Arrow.) Sin embargo, en el #44 de Atom y Hawkman Denny (o Julie Schwartz) parecía tener miedo de abordar los ejemplos de prejuicio más habituales, llevando a Ray Palmer en su lugar a entrar en contacto con algunos tíos de la Liga de Defensa Judía, que en un exorbitado exceso de celo le convencían erróneamente de que uno de sus colegas alemanes había sido un colaborador nazi. Es cierto que la intolerancia tiene todo tipo de formas y tamaños, pero esta historia no parecía ser tampoco una declaración particularmente poderosa, y parece que a Schwartz el guión escrito por O'Neil le produjo esta misma impresión. Por lo tanto, dicha historia consiguió que el personaje titular no apareciese en la portada de los números 43 y 44 de su propia revista, dando protagonismo en su lugar a  Hawkman, su compañero en la colección.

(Continuará)

jueves, 18 de febrero de 2016

MENOS ES MÁS, UNA HISTORIA DEL HÉROE ATÓMICO (PARTE 5)

Por Rich Morrissey para Amazing Heroes 28 (1983). Traducido por Félix Frog2000. Parte 1parte 2parte 3, parte 4.

Tras la marcha de Fox, Woodrue se metamorfoseó en un supervillano bastante menos interesante llamado El Hombre Florónico.

Incluso el hogar del héroe en el campus funcionó a veces como plataforma de lanzamiento de varias de las aventuras de Atom. Los experimentos de Enrichetta Negrini en el área de la curvatura del espacio causaron consecuencias imprevistas que hicieron que en una ocasión se necesitase de la ayuda de La Liga de la Justicia al completo (Atom había sido admitido en el grupo en 1962) para poner las cosas en orden. El profesor Alpheus V. Hyatt (que como el propio Ray había sido bautizado con el nombre de una de las personalidades de la ciencia ficción de los viejos tiempos, Alpehus Hyat Verrill) también experimentó con curvaturas del espacio en la misma estela que Einstein, creando de esa forma una "Piscina Temporal" que se encontraba abierta hacia varios períodos históricos en los que poder "bucear" en busca de pequeños objetos con la ayuda de un imán, haciendo que Atom se encontrase con varias figuras históricas poco conocidas como Dick Turpin y Edgar Allan Poe. En el Atom #37 Ray se colaba en una expedición por Camboya realizada por la Universidad y volvía con una mascota, un pájaro al que apodó "Major Mynah", y para el cuál desarrolló un dispositivo para hacer que sus plumas negras se volviesen amarillas. Luego lo entrenó para lograr que viajase encima de su hombro. La mascota no duró demasiado en la serie, porque probablemente usó sus poderosas alas artificiales (facilitadas por Hawkman después de que las auténticas fuesen destruidas en un accidente) para regresar a la Naturaleza.
GRANDES CAMBIOS

A lo largo de sus apariciones en Showcase y en los 37 números de su propia serie, el equipo creativo original de Atom compuesto por Gardner Fox y Gil Kane permaneció junto al personaje, y el único cambio fue cuando reemplazaron al entintador Murphy Anderson por Sid Greene. Pero en DC estaban ocurriendo otros cambios y con el reemplazo de Irwin Donenfeld por Carmine Infantino como director editorial, cierta parte del personal habitual de la empresa que llevaba allí toda la vida se marchó o dejó su cargo de forma voluntaria o involuntaria. En The Atom #38, el último número de la serie con el título habitual, se presentaba a todo un nuevo equipo creativo: el guionista Frank Robbins y los dibujantes Mike Sekowsky y Joe Giella. Todos ellos habían realizado un trabajo excelente en otros títulos, pero ninguno parecía encajar bien en la atmósfera de ciencia ficción que exudaba la serie. Uno de los lectores comparó la historia guionizada por Robbins sobre alienígenas invasores con una mala película de terror, y no estaba completamente equivocado.

En el siguiente número se daba un paso incluso más drástico. El nuevo director editorial quería expandir la línea y reducir algunos de los títulos de menor éxito de la DC. Las ventas de Atom no es que fuesen particularmente boyantes, ni tampoco lo eran las del título de Hawkman, que había sido entregado a otro editor meses antes. Como los dos héroes tenían sus propios seguidores y habían aparecido en sus respectivos títulos como invitados, y además habían llegado a conocer sus respectivas identidades secretas, se decidió combinar ambas series en una doble de la misma forma que había empezado a hacer Marvel con algunos de sus personajes, para lo cuál DC también barajó varios personajes. Sin embargo, los primeros números de The Atom & Hawkman (que continuaban la numeración del antiguo título del héroe), presentaban a los dos personajes haciendo equipo, con un equipo creativo novedoso (compuesto por el escritor Robert Kanigher, cuya asociación previa con el personaje de Atom había sido nula, y en cuanto a Hawkman se limitaba a la versión del personaje de los 40, y el dibujante Murphy Anderson, cuya renovada asociación con los dos héroes habría sido saludada si no fuese porque Joe Giella sacaba toda la vida de sus lápices con su desangelado entintado). Tampoco es que la historia de Kanigher fuese una de las mejores, y la mayoría de los lectores se quedaron aliviados al ver a Gardner Fox haciéndose con el control de sus dos creaciones en las aventuras en solitario que aparecían en el Atom & Hawkman #40. 

Desafortunadamente Gil Kane no se encontraba disponible, ya que se había marchado de su viejo trabajo en DC para realizar otros cometidos en Marvel y algunas editoriales independientes. En los últimos números de la serie, las historias de Hawkman fueron dibujadas por Dick Dillin, un dibujante de Quality de toda la vida que había llegado a DC para encargarse de la serie de Blackhawk. Pero Schwartz prefería que el dibujante del personaje habitual, Murphy Anderson, volviese a la serie (en una ocasión se había encargado del entintado de los lápices del primer dibujante del personaje, Joe Kubert), así que lo cambió por Dillin, que acababa de empezar a dibujar La Liga de la Justicia (donde también aparecía Atom) después de que Blackhawk fuese cancelada. Sid Greene volvió a encargarse del entintado. Dillin permaneció en los guiones de Atom durante el resto de la andadura de la serie y (gracias a su experiencia con ambos personajes), también en los diversos team-ups que se llevaron a cabo.

(Continuará)

martes, 26 de enero de 2016

MENOS ES MÁS, UNA HISTORIA DEL HÉROE ATÓMICO (PARTE 3)

Por Rich Morrissey para Amazing Heroes 28 (1983). Traducido por Félix Frog2000. Parte 1, parte 2.

En cualquier caso, no sería hasta la emisión a finales de 1967 de una breve serie de dibujos animados de televisión (programa que probablemente tampoco es que fuese demasiado canónico) que sus congéneres se empezaron a dirigir a Ray como "Profesor Palmer", y en los cómics no sería hasta el Atom nº 38 en el que se mencionaba que ahora Ray era oficialmente el Dr. Palmer. Evidentemente, el científico ya había recogido los suficientes resultados en su investigación como para que le proporcionaran el material para toda una tesis, pero todavía parecía como si Ray no hubiese investigado todo lo que quería. Al año siguiente veríamos cómo era abordado por un profesor mayor que él, un miembro de la facultad (celoso de su trabajo) que diría: "es un profesor asistente demasiado joven que está intentando abrirse camino en la promoción a su manera".

Personalmente Ray Palmer era, por lo tanto, una especie de rutinario académico -quizá el arquetipo de la DC más cercano al "aburrido científico" tipo que parecía prevalecer más en los cómics de la Marvel (aunque en los años posteriores Brainiac 5 de la Legión de Super-Héroes estaría cerca de convertirse en uno de ellos.) Al igual que Reed Richards (Mr. Fantástico) y Henry Pym (cuyo primer alias como Hombre Hormiga disponía de un disfraz y unos poderes bastante similares que muy posiblemente estaban inspirados en Atom, así como una personalidad a juego), Ray parecía vivir para su investigación y su laboratorio, realmente no solíamos verlo ni en su casa ni en ningún otro lugar.

Sin embargo, a diferencia de Reed y Hank, Ray nunca parecía del todo contento con la vida académica y no parecía que para él fuese la suma total de su existencia. Por eso tenía sus amistades fuera del campus, pero en particular también disfrutaba de su relación con Jean Loring. Jean era como el propio Gardner Fox, abogada, y una abogada extremadamente competente y dotada, aunque acabase de empezar su carrera en el momento en el que Ray había comenzado la suya como Atom. Ella no era el tipo de persona que uno esperaría que se interesara por un científico teórico, y sin embargo, Ray y Jean estuvieron saliendo de forma constante desde el mismo momento en que pudimos ver cómo se convertían en pareja.
El revelador Atom nº 36, en el que Ray volvía a tener 18 años, nos daba una idea de lo que hablaron durante su primera cita. Ray se describía como un "trabajador de los rápidos", aunque se podía percibir que esa frase no había sido dicha nunca en voz alta y que sólo la pensaba para sí mismo. Sin embargo Ray trató a Jean por todo lo alto, con flores y bombones comprados expresamente para esta encantadora chica nueva que no era mucho más joven que él (o muy posiblemente, dada la precocidad de Ray y el desparpajo de Jean, no tuviese más que cuatro años menos) y para 1961 ella era el objetivo único de todos sus afectos. Ray estaría proponiéndola continuamente matrimonio durante los siguientes años, pero aunque a ella sí que le atraía la idea, se negó siempre aludiendo que primero quería dejar establecida su propia carrera. Más allá... bueno, tampoco parecía dispuesta a comprometerse con nadie.

Tampoco es que estuviese demasiado segura de lo que hacía. A veces pensaba en renunciar a su carrera, siempre y cuando se casase con Ray, una situación bastante común (y socialmente más aceptada) a principios de los 60 de lo que es ahora, pero incluso en 1962 no habría sido demasiado probable que renunciara a una exitosa carrera en el mundo de la abogacía, a menos que Ray se encargara de la enseñanza de, por lo menos, varios becarios, incluso aunque parecía que había conseguido un sueldo como asistente de profesor, pero nunca llegó a mencionarse. También es posible que Ray proviniese de una familia adinerada, lo que también explica su permanencia en la Universidad durante tanto tiempo dedicándose a la investigación pura. Si fuese así, es algo que aumentaría aún más los parecidos con Reed Richards y Henry Pym, aunque había algún otro rasgo que le hacía destacar sobre ellos.

Jean Loring amaba a Ray, y era lo suficientemente comprensible con él como para no amenazar su estilo de vida, e incluso pasaba mucho tiempo con él, pero a diferencia de Sue Storm o Janet Van Dyne, mujeres que empezaron a salir con sus parejas y que finalmente se casaron con Reed y Hank, Jean continuó haciéndose cargo de las riendas de su propia vida con sus amigos, más allá de la carrera y del laboratorio de su novio, e incluso conoció a personas y disfrutó de experiencias ajenas a la vida que tenía con su pareja. Significativamente, fue durante un viaje de Jean, y no de Ray, cuando ocurrieron todos los acontecimientos que condujeron a que se forjase la carrera de Atom. Cuando Ray decidió asumir su otra identidad no fue simplemente por un deseo idealista de usar su poderes únicos para el bien, sino que también los empezó a utilizar con la expresa intención de ayudar a Jean en su carrera tanto como le resultase posible. En ese sentido, el personaje proporciona un contraste positivo con Daredevil, que en una reciente secuencia aplicaba las medidas que le parecían oportunas para destruir la carrera de su novia, en apariencia porque la empresa que poseía ella estaba relacionada con el crimen pero también, al menos inconscientemente, porque temía perderla y buscaba aumentar su dependencia de él. Por otro lado, Ray Palmer se había dado cuenta de que la mejor forma de lograr el amor y el respeto de una mujer que le importase era ayudándola a mejorar su carrera e incrementado sus oportunidades.


(Continuará)

lunes, 18 de enero de 2016

MENOS ES MÁS, UNA HISTORIA DEL HÉROE ATÓMICO (PARTE 2)

Por Rich Morrissey para Amazing Heroes 28 (1983). Traducido por Félix Frog2000. Parte 1.

Al igual que ocurría con los nuevos Flash y Green Lantern, que eran mucho más poderosos que los originales, el Atom actual era mucho más pequeño, tan sólo medía seis pulgadas, ¡y a veces era incluso más diminuto! Tal y como se detallaba en la primera historia del "Showcase" número 34, todo había sido el resultado de un accidente científico que permitía a un investigador de talla normal reducir su tamaño y su peso a voluntad. Ray Palmer (llamado así por el antiguo editor de "Weird Tales" y "Amazing Stories", al que Schwartz y Fox habían llegado a conocer en persona y que apropiadamente era un hombre de pequeña estatura), había estado experimentado con la reducción de la materia mediante el movimiento de sus átomos (y presumiblemente, de las partículas subatómicas) logrando que se juntaran gracias a la ayuda de un pedazo de materia comprimida que provenía de una Enana Blanca, una estrella que había descubierto. Pero también era capaz de restaurar cualquier cosa hasta su tamaño original sin hacer que ésta explotara. Así transcurrían las cosas hasta que su novia Jean Loring y algunos chavales se quedaron atrapados en una cueva después de producirse una avalancha. Condenados a morir sin remedio, Ray usaba el proceso que había inventado consigo mismo, esperando así escapar a través de una pequeña grieta y liberar al resto antes de que se produjese la inevitable expansión hasta su tamaño natural que terminaría aniquilándolo. Finalmente no sólo los liberaba, sino que encontraba la combinación exacta de productos químicos para poder escurrirse de la caverna a través del techo y sobrevivir al recuperar su tamaño original. A continuación regresaba exaltado al laboratorio para darse cuenta de que el nuevo proceso que había desarrollado tan sólo funcionaba bien en su cuerpo. Privado así de que pudiese reportarle rédito científico alguno, Ray decidía en su lugar usar sus habilidades para luchar contra el crimen. Si la riguriosidad científica de este origen es algo que puede parecernos bastante cuestionable, al menos, con lo que conocemos ahora, sí que es más plausible que muchas de las explicaciones que se daban sobre los orígenes superheróicos en 1961, o incluso sobre los de hoy en día. Algunos de los lectores se preocuparon demasiado sobre lo improbable que parecía, o sobre el increíble uniforme que Ray diseñaba en la siguiente historia de ese mismo número. Cuando tenía su tamaño normal, su disfraz era "invisible e intangible", lo que al parecer significaba que no quería menospreciar la ropa que usaba como civil, o incluso que le impidiese usar los bolsillos de sus atuendos habituales o despeinarse. Pero cuando quería cambiar de identidad, entonces manipulaba los controles que tenía en su cinturón (que aparentemente eran algo más tangibles que el resto del uniforme) para encoger mientras el disfraz se iba haciendo visible gradualmente. Finalmente se solidificaba completamente cuando alcanzaba las seis pulgadas de altura, así que bajo su identidad disfrazada nunca tenía una altura mayor, aunque podía, y así lo hizo, hacerse más pequeño aún, hasta alcanzar un tamaño molecular. (Más tarde Ray añadiría dichos controles a sus guantes para que el cambio resultara más sencillo.)
Ray Palmer tenía otro control más con el que poder reducir su peso, de esa forma podía permanecer sentado en sillas o quedarse plantado sobre mesas con su pequeño tamaño sin romperlas. A pesar de las limitaciones del control de su tamaño y altura, el del peso no tenía restricciones de ningún tipo excepto la del peso habitual de Ray, 80 kilos, y como ocurría con prácticamente todos los héroes de Giul Kane, se encontraba en la mejor forma física posible, por lo que una de sus maniobras favoritas era la de flotar sobre la cabeza de un matón y de repente cambiar de nuevo su peso hasta los ochenta kilos. Ni que decir tiene que la experiencia no resultaba demasiado placentera para al villano. La combinación de dichos controles le ofertaban una maniobrabilidad casi sin límites y un amplio rango de técnicas que podía usar contra los criminales de talla normal, así como algunos métodos de transporte bastante únicos. Aunque no solía cabalgar sobre las personas, coches, aviones o animales, se le ocurrió una alternativa todavía más descabellada para la que era necesario alcanzar el tamaño de un electrón. Todo lo que tenía que hacer era realizar una llamada telefónica hacia el lugar donde quería llegar, preparar un metrónomo o algo que hiciese el sonido apropiado, ¡y cabalgar sobre el impulso eléctrico a través de los cables hasta el aparato receptor donde se estaba recibiendo la llamada! También podía espiar a ladrones contactando con ellos por teléfono, y saludar a sus cabecillas con ambos puños voladores en cuestión de segundos. Como luchador contra el crimen, el Átomo era un hombre bastante imaginativo.

EL HOMBRE BAJO LA MÁSCARA

En contraste, su identidad civil no tenía demasiado de excitante, y no era nada clara en algunos aspectos. Como ocurría con su precursor, Ray Palmer se pasaba más tiempo en el Campus, en la Ivy University de Ivy Town (uno de los muchos lugares ficticios de DC que tenían pequeñas similitudes con la realidad), y que claramente era una Universidad de la Ivy League, no exactamente como Harvard o Yale, sino como una especie de mezcla de ambas, donde disfrutaba de alguna especie de ocupación. Pero la naturaleza exacta de su trabajo, o incluso su edad, nunca quedaron establecidas del todo. En el número 11 de The Atom (1964) ayudaba a dar la bienvenida a los participantes durante la reunión del Curso de 1954, algo que aparentemente indicaba que se había graduado en la misma época y que de alguna forma tenía cerca de treinta años. Pero cuatro años más tarde (en "The Atom" nº 36, abril/ mayo de 1968), se desvelaba que Ray había sido sólo un estudiante de segundo año tan sólo diez años antes, y que sólo había cumplido 28 años. Además recordaba que como "novato" había conocido a Jean Loring en 1958, lo que, a menos que fuese como estudiante de primer año en una Universidad de Derecho, difícilmente podría haber hecho que coincidiera con ella, ya que Loring estaba ejerciendo la abogacía durante 1961.

Y sin embargo, dejando a un lado dicha incongruencia, la cronología de 1968 casi coincide con el subsecuente posicionamiento en la Universidad de Ray, mucho mejor que lo que se había indicado antes en 1964. A pesar de su aparente condición de profesor, nunca pudimos ver a Ray dando clase hasta que Gardner Fox dejó los guiones en 1968. La tendencia general sobre su vida privada en los números de Fox era la de la investigación en el laboratorio junto con algunos profesores experimentados que había conocido en sus días como alumno, y fuera del campus sólo coincidía con Jean Loring y muy pocos amigos más. Esa no parece ser la rutina de un profesor de treinta años, sino más bien la de un estudiante de posgrado con talento que se lo está trabajando para alcanzar posiciones más avanzadas que requieren una gran cantidad de investigación teórica.

(Continuará)

lunes, 11 de enero de 2016

MENOS ES MÁS, UNA HISTORIA DEL HÉROE ATÓMICO (PARTE 1)

Por Rich Morrissey para Amazing Heroes 28 (1983). Traducido por Félix Frog2000.

Nos encontramos en 1962. Después de haber conseguido reactivar con éxito a tres de los super-héroes de la Edad Dorada de la DC, Julius Schwartz decidió intentarlo con un cuarto. Sus primeros dos revivals habían igualado rápidamente la popularidad de los originales Flash y Green Lantern, ambos con guiones de John Broome, graduándose a toda pastilla del título antológico donde se encontraban en pruebas, "Showcase", para pasar a protagonizar sus propias cabeceras. Al igual que con Broome, los dibujantes de ambos títulos, Carmine Infantino y Gil Kane respectivamente, se habían unido al equipo de DC después de la Segunda Guerra Mundial y habían ido desarrollando sus habilidades y estilo desde aquel entonces. El tercer revival propiciado por Schwartz, el de Hawkman, en cierta forma había probado ser menos exitoso. Aunque estaba escrito por Gardner Fox, un guionista de amplio recorrido en la editorial que había ideado la primera versión del personaje, e ilustrado por Joe Kubert, un dibujante con mucho talento que también había experimentado con el Hawkman original, las historias de complemento de Brave & Bold no habían alcanzado el mismo éxito que el de Flash y Green Lantern. El correo que se había recibido por parte de los fans era muy entusiasta, pero las ventas no habían acompañado, y no fue hasta 1964, después de aparecer en un pequeño complemento en "Mistery in Space" dibujado por Murphy Anderson, cuando finalmente Hawkman consiguió su propia colección. Probablemente ese fuese el motivo de que para su cuarto revival Schwartz quisiera volver a terreno conocido. 

A pesar de su fallida etapa en Hawkman, Gardner Fox había sido un guionista popular y con mucho talento durante varios años. Había creado la primera versión de Flash, junto al Doctor Destino, Adam Strange y muchos otros héroes de éxito, y actualmente se encontraba escribiendo uno de los títulos mejor vendidos de la editorial: La Liga de la Justicia de América, donde había incorporado a muchos de los héroes de la DC, incluyendo las nuevas remodelaciones realizadas por Schwartz. Así que al afrontar el gran desafío que suponía crear a un nuevo héroe, esta vez hizo equipo creativo con Gil Kane. Nacido como Eli Katz en Latvia, Kane se había establecido a finales de los cuarenta y a lo largo de los cincuenta como uno más de los dibujantes "de acción" de la DC. Pero como muchos otros artistas de la cuadrilla de Schwartz, Kane solía dibujar con un estilo que estaba fuertemente influenciado por Carmine Infantino (y también podrían trazarse influencias primerizas de Alex Toth, Warren Tufts y Milton Caniff), pero además estaba empezando a moverse hacia otras direcciones. En particular, tenía una forma especial de zambullirse en mitad de una escena de pelea que pocos artistas de la DC podrían haber igualado desde que Jack Kirby dejó la editorial para volver con Marvel.

Bajo los lápices de Kane, Green Lantern tenía muy buen aspecto, y además el dibujante disponía del tiempo suficiente para dibujar otra serie. El propio Murphy Anderson, cuyo dibujo sería el responsable del éxito de Hawkman, fue elegido para entintar a Kane. Sus trazos frescos y detallados le daban a su dibujo un acabado pulido y con mucho estilo que incluso el dibujo de Green Lantern, generalmente entintado por Joe Giella, no podía igualar.
ESTIMANDO LA ENVERGADURA EN SU ORIGEN

Aunque el esfuerzo creativo de este revival fuese menos innovador que anteriores trabajos de Schwartz, su personaje principal fue el más original del nuevo grupo de superhéroes. Los nuevos Flash, Green Lantern y Hawkman poseían en esencia poderes similares a sus contrapartidas de la Edad Dorada (y en el caso de Hawkman, un uniforme idéntico, así como la misma identidad como civil), pero el nuevo Atom tenía muy poco que ver con su contrapartida de los cuarenta excepto por el nombre.

Creado por el equipo bastante olvidado formado por el guionista Bill O´Connor y el dibujante Ben Flinton, el primer Atom era poco menos que un Batman de segunda que sólo se podía distinguir por su pequeña estatura (metro y pico) y su fuerza insusual. Al Pratt, un estudiante que aún acudía a la Universidad, había empezado un programa de entrenamiento de choque después de ser atacado por criminales y puesto en ridículo delante de su novia, como si fuese un clásico anuncio de Charles Atlas. Pero mientras que el Atom original tan sólo era tan fuerte como un atleta humano, al final este dejaría atónito incluso a Charles Atlas, con una fuerza de tal calibre que era capaz de detener un tren lanzado a toda velocidad, además de ser capaz de realizar otras hazañas fantásticas. Aunque no se daba explicación alguna para su super-fuerza, Roy Thomas intentó ofrecer una en All-Star Squadron. 

A diferencia de los Flash y Green Lantern originales, a los que les habían otorgado su propia serie poco después de sus respectivos debuts en títulos tan surtidos como Flash Comics y All-American Comics, el Atom original jamás llegó a pasar de las ligas menores y se quedó protagonizando complementos en All-American Comics (y más tarde en Flash Comics). Schwartz, Fox y Kane tenían grandes esperanzas puestas en su renacida versión, así que mientras que mantuvieron el nombre y la idea básica de alguien pequeño pero tremendamente poderoso, desarrollaron e hicieron evolucionar la idea primaria de una forma completamente nueva.

(Continuará)